Blog de Rodrigo de Ávila Gómez

Excavación del sujeto

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El asesinato de la imaginación

Publicado el 15/12/2010

Un aspecto interesante para considerar la diferencia en los procesos de subjetivación entre los individuos (si es que se puede hablar de individuo respecto a la edad antigua) antiguos y modernos es la manera en que se produce la irrealidad. Esta producción de la irrealidad estaba mediada por aquella facultad que Kant denominaba imaginación y cuyo máximo terreno de florecimiento, según Kant mismo, es el arte y le teleología. Resulta más interesante el ejemplo del arte porque permite pensar en relación a los contenidos que derivan de una experiencia estética y después son re-producidos en forma de otros agentes de experiencia estética. Es claro que durante la mayor parte de la temporalidad humana el arte es considerado dentro de una sacralidad religiosa, pero incluso para finales del siglo XVIII y hacia las vanguardias del XX el arte sigue conservando ese caracter "aurático" del que hablaba Benjamin (habría que pensar aún la posición que tiene el arte para el idealismo alemán y después para Hegel). Como apuntó Deleuze, la experiencia religiosa y sobre todo la figura de <Dios> ha permitido a artistas y pensadores "liberarse de las coacciones de la semejanza". Es decir: de la física, de la realidad.
Sin embargo, Baudrillard identificó plenamente que hoy día, paradójicamente, la virtualización del mundo, fenómeno derivado de la expresión del racionalismo  y la ciencia, se da en una sociedad en la que el misterio ya no tiene lugar; no hay más libertad para la imaginación, la irrealidad está saturada de realismo: este es el sentido de la hiperrealidad.

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